dissabte, 26 de setembre de 2009

Mar ya no escucha rap.

Escuchaba canciones de olvido, de desamor y de otras mierdas inútiles. El rap de odio había sido olvidado, lo había cambiado por cuatro canciones pop de mierda por tal de reforzar una nostalgia patética. Mar llevaba días escondiéndose en habitaciones oscuras escribiendo al vacío. Su corazón comprimido derramaba versos sin sentido, pues rebuscar en el propio agujero, aliviaba. Las personas somos así de débiles. No salimos de nuestros agujeros porque queramos, salimos porque el tiempo acaba haciéndolo. Y esque los agujeros son tan fáciles y cómodos.. siempre tienes una excusa para sufrir. Y con esa excusa, piensas que ya nada puede hacerte daño.
 Mar tenía claro que Leire no estaba con ella. Y que por más que la persiguiera en su interior, por más que intentara buscar las palabras exactas y la Mar perfecta que podría ser, Leire no estaba satisfecha. Ésta había regalado su corazón a una desconocida, ‘’ ¿cómo puede?’’ Mar agonizaba, pues creía que la podría hacer feliz de verdad. Desesperaba cada día por gritar al cielo, gritar con rabia que la quiere, que la ama, que nadie la merecía porque nadie era capaz de quererla como ella, como ella podría hacer. ¿Quién iba a desear sus labios, aún extraños, más que ella misma? ¿Quién sabría apreciar las verdades de su piel? ¿Quién éstaba anhelando verla estirada junto a ella, con una mirada llena y relajada revuelta en las sábanas, mirándola?  Y con la verdad pura y dura en la cara, con mil decisiones espontáneas por decidir, Mar no era más que Mar mentirosa y cobarde, que buscaba estrategias para que Leire se interesase en explorar su corazón intentando cambiar los papeles de depredador – presa: la seducción impulsiva, la belleza pintada, el falso control y el falso poder de Mar, eran vanos. Leire es de esas personas que en cuanto algo no les acaba de gustar, lo rechazan sin más. Quizás era eso lo que tanto le atraía a Mar, el hacerle sentir viva, el Poder, la fuerza, el hecho de que ella no es ni será suya. Porque no lo será.



Leire no volverá a sus brazos porque nunca ha estado en ellos; recorre el camino del amor y apartará a quien sea para probar los brazos de otra. Mar sabe que luchar contra marea acabaría ahogándola, que si intentara detener a Leire, la aplastaría. Así que intenta detenerla sutil y lentamente.



Mar, simplemente, le da su amor. La apoya, la mima, le emana confianza. Se acerca, se aleja, se ausenta. Le miente, se ensucia. Busca palabras y un corazón que le sirva.



Mar ha cambiado el rap de odio por cuatro canciones pop de mierda por tal de reforzar los recuerdos transparentes de Leire… porque puede sentirla.

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