dimecres, 3 de febrer de 2010

Yo ya estoy muerta.

Ella. Sola y con el corazón saliéndole por garganta, para tirarlo de nuevo por el conducto del váter.
Podía verle de niña en la mirilla de sus ojos. Enjaulada en histeria, una vez más.Venga, tú puedes. Mételos hondo. Vamos, más hondo, para que se te marquen los pómulos.
Coño, hasta yo sentí el dolor en su esófago. La garganta se oxidó un poquito más de jugo gástrico. Eso en el fondo no importaba porque, una vez dentro, los dedos renacían hijos de Satanás y el dolor desaparecía durante unos instantes, transformándose en victoria. Victoria y placer. No como los mayores polvos que puedas haber metido, si no ese placer que sabes que sentirás a largo plazo, fuera del baño. En la vida que calculas para que sea feliz.

Me escocía su mirada. Sus lágrimas empezaron a perderse en un mar de olas de jugo gástrico y culpa. Le acaricié la mejilla con la yema de los dedos manchados de experiencia, y la acuné en mi regazo. La niña de mis ojos estaba asustada de mí. Ya no me querría porque la he hecho soñar y ahora no podía abrir los ojitos.

- Esto es una mierda, Lisa, esto es una mierda y lo sé.

No se me ocurrió nada mejor que decirle. En el pecho tenía gritos ahogados, de esos que no salen al despertarte de una pesadilla. Yo intentaba calmarlos con mi calor, pero no creo que pudiera, pues yo también estaba con ella. Yo también tenía frío. Quería salvarla pero yo ya había muerto.

-Coño, que sí, que esto es una mierda, joder. Que no llores, mi niña, no llores...

1 comentari:

  1. diós, és impactant, i aconsegueix transmetre el que vols transmetre..
    m'encanta, m'encanta, m'encanta.

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