dijous, 4 de febrer de 2010

¿Un chocolate caliente y una mantita?

Tenía un pentagrama escondido en el interior de los párpados y dejaba un caminito de música al compás de sus pestañas. A sus veintiún años seguía persiguiendo el vuelo de los pájaros, soñando en cuidar alguno entre el hilo de sus dedos, por tal de cobijarlos como nunca cobijó nadie su inocencia.  Pero los pájaros no quieren cobijarse.
Quizás ésa es la razón de que ella no se quedaba en un sitio más de veintiún días, los días que tardamos en sentir que algo forma parte de nosotros… la razón de porqué murió a los veintiuno sola, con una cajita musical en la mano.

4 comentaris:

  1. Triste, pero soñador a la vez.
    Un Abrazo

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  2. Suenan tristes esos sentimientos... Se dejan sentir.

    Un placer leerte.
    Saludos.

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  3. uau.. potente.. volveré por aquí.

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  4. uff, els teus texts deixen sense respiració, nena.

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