dimecres, 24 de març de 2010

utérus

Frío en mi camita. ¿Por qué no te vienes aquí conmigo? Y nos metemos debajo de cuatro o cinco mantas para que no haya ni un agujerito y no se cuelen suspiros asfixiados ni caladas podridas. Que todo eso, yo no lo quiero. Yo quiero que me llenes de calor aquí debajo, tan oscuro que está, tus ojitos cerrados y tus brazos que me recogen la cintura. ¿Qué pasa si ahora  no quiero salir nunca nunca más de mi cama? ¿Qué pasaría, eh?

dissabte, 6 de març de 2010

Toda todita.

Y aunque sus besos se hayan perdido por el camino, y aunque te hagan una fiesta al llegar al colegio, y aunque te hayas podrido un poco, tú no eres quien elige la marea del subconsciente cuando te metes en la ducha y los chorros calientes te abrazan y recogen, convirtiéndose ese pequeño en el útero que las personas acabamos por morder y arrancar cuando nos hacemos mayores, por no quedarte en el regazo de mamá para siempre cuando miras una peli o cuando estás en la casa de unos desconocidos que acaban por quitarte el derecho a colgarte de su cuello mientras hablan. 
Cuando te metes en la ducha, tú no eliges quién vas a ser en esos diez, quince, veinte minutos. Estás sola. Tú sola, toda tú, sin máscaras, sin compromisos. Parece que el consciente se fuga y sólo quedemos nosotros. Nuestra imaginación. Nuestras teorías absurdas que al salir, o se olvidan o no vuelven a tener sentido. Como cuando son las dos de la mañana y me pongo a escribir.

Al fin y al cabo, Felicidad. Felicidad es lo que nos queda en el fondo.
Felicidad cuando te acostumbras a estar ratos sola, saborearlos y exprimir Felicidad de alguna forma, sea escribiendo o quizás dibujando, por pensar que ésa eres tú. Sólo . Eres tú y te haces gracia a ti misma. Porque piensas cosas que sólo surgen debajo de la ducha, o en el ordenador, y que sigues siendo una niña pequeña con mucho amor para dar y no te sale pensar sobre las cosas malas que te pasan. Porque estás bien. Ahora sí, estás bien, solita. 

Felicidad, porque tú eres la única a quien amas. Te tienes a ti, y a nadie más, pero tú te tienes toda

¿No has acabado nunca el día sola y cómoda y has pensado ''joder, si es que en el fondo, cuánto me quiero, coño.''?

Puede ser que no.


dilluns, 1 de març de 2010

Las Putas.



Yo me enamoro de ellas.
Son penetrantes, profundas: se me clavan como agujas y pinchan hasta que caigo rendida y no se me pueden despegar de dentro. Tengo varias putas pegadas y me duelen un poco, pero ya me gusta que estén ahí. Llevo conmigo las musas que más me gustan.
El día en que mis instintos más primarios, salvajes y puros no me palpiten entera por un jodido corazón prostituto... puede que comience a estar cuerda.