diumenge, 4 d’abril de 2010

Se acabaron los secretos de almohada. Se ha roto el hilito que quedaba cruzando su frente blanca, entre los cabellos de niña postiza. Díganme, señores, si la vieron ustedes jugar. Díganme, señores, si la quisieron ustedes mimar, enseñar a la niña que os enseñó a educar, o a ser menos corrupto. Se acabaron los secretos de almohada. La niña del vestido blanco se vistió de autodidacta y tiene una pistola en la mano. No queda inocencia en cajitas de alambre, se esfumaron por desgarros en el ano, fantasmas que se juraron salvar. Y qué remedio. Díganme, señores, si la quisieron ustedes mimar.

2 comentaris:

Lo que te salga, no te cortes.